HIEROCLES.
Si me lo dices.
TRIGEO.
No hablarnos ya una palabra, porque sacrificamos a la santa Paz.
HIEROCLES.
¡Oh desdichados o imbéciles mortales...!
TRIGEO.
¡Caigan sobre ti tus maldiciones!
HIEROCLES.
...Que no entendiendo, en vuestra ceguedad, la voluntad de los dioses, os aliáis con esos feroces monos...[359]