Que abandoné mal mi grado
Cabe un florecido arbusto.[377]
TRIGEO.
Dime, pequeño, ¿cantas eso por tu padre?
EL HIJO DE CLEÓNIMO.
«Salvé mi vida...»
TRIGEO.
Pero deshonraste tu linaje. Mas entremos; demasiado sé que el hijo de tal padre no olvidará nunca lo que acaba de cantar sobre el escudo. Vosotros los que os quedáis al festín ya no tenéis que hacer otra cosa más que comer y consumir todas las viandas y menear sin descanso las mandíbulas. Lanzáos sobre todos los platos, y comed a dos carrillos. ¡Desdichados! ¿para qué sirven, sino es para comer, los buenos dientes?
CORO.
Eso queda a nuestro cargo; nos has dado un buen consejo.