LA ABUBILLA.

¿Para qué?

EVÉLPIDES.

Porque en otro tiempo fuiste hombre, como nosotros; en otro tiempo tuviste deudas, como nosotros; y en otro tiempo te gustaba el no pagarlas, como a nosotros: después, cuando fuiste transformado en ave, recorriste en tu vuelo todos los mares y tierras, y llegaste a reunir la experiencia del pájaro y la del hombre. Esto nos trae a ti para suplicarte que nos indiques alguna pacífica ciudad donde podamos vivir blanda y sosegadamente, como el que se acuesta sobre mullidos cojines.

LA ABUBILLA.

¿Buscas, pues, una ciudad más grande que la de Cranao?[406]

EVÉLPIDES.

Más grande no, más agradable para nosotros.

LA ABUBILLA.

Claro está que buscas un país aristocrático.