PISTETERO.
Su cólera parece calmarse. Retrocede un paso.
LA ABUBILLA.
Es muy justo; debéis de estarme agradecidos.
CORO.
En ninguna otra cosa te hemos sido contrarios.
PISTETERO.
Cada vez se manifiestan más pacíficos; por consiguiente, deja en el suelo la olla y los platos: ahora con la lanza terciada, digo, con el asador, paseémonos dentro del campamento, junto a la olla, y sin perderla de vista. No debemos huir.
EVÉLPIDES.
Tienes razón. Y si morimos, ¿dónde nos enterrarán?