Es preciso que para la aspersión entone un nuevo himno sacro y piadoso, e invoque a los dioses, a uno siquiera, si es que tenéis bastantes provisiones, pues vuestras decantadas víctimas veo que se reducen a barbas y cuernos.
PISTETERO.
Oremos al sacrificar a los dioses alados.
UN POETA.
Celebra, oh Musa, en tus himnos y canciones a la feliz Nefelococigia.
PISTETERO.
¿Qué significa esto? Di, ¿quién eres?
EL POETA.
Yo soy un cantor melifluo, un celoso servidor de las musas, como dice Homero.