Un dios me lo impedía.

PISTETERO.

No hay inconveniente en que oigamos el vaticinio.

EL ADIVINO.

«Cuando los lobos y las encanecidas cornejas habitaren juntos en el espacio que separa a Corinto de Sicione...»[509]

PISTETERO.

¿Pero qué tenemos que ver con los Corintios?

EL ADIVINO.

Bacis, al expresarse de ese modo, se refería al aire. «Sacrificad primeramente a Pandora un blanco vellocino; y después regalad al profeta que interprete mis oráculos un buen vestido y zapatos nuevos...»

PISTETERO.