IRIS.

¿Estás en tu juicio?

PISTETERO.

¿No te ha enviado un salvoconducto algún jefe de las aves?

IRIS.

Nadie me ha enviado nada, imbécil.

PISTETERO.

¿Y te has atrevido a atravesar en silencio el aire y una ciudad extraña?

IRIS.

¿Pues por dónde hemos de pasar los dioses?