PROMETEO.
Escucha, pues.
PISTETERO.
Soy todo oídos: habla.
PROMETEO.
Júpiter está perdido.
PISTETERO.
¿Desde cuándo?
PROMETEO.
Desde que habéis fundado esta ciudad en el aire. Ningún mortal ofrece ya sacrificios a los dioses, y no sube hasta nosotros el humo de las víctimas. Privados de todas sus ofrendas, ayunamos como en las fiestas de Ceres.[566] Los dioses bárbaros, enfurecidos por el hambre, gritan como los ilirios, y amenazan bajar contra Júpiter, si no hace que vuelvan a abrirse los mercados, para que puedan introducirse las entrañas de las víctimas.