HÉRCULES.
Venimos enviados por los dioses para cortar la guerra.
UN CRIADO.
No hay aceite en la alcuza.
PISTETERO.
Pues estos pajarillos tienen que estar bien rehogados.
HÉRCULES.
Nosotros nada ganamos con hacer la guerra; y vosotros, si sois nuestros amigos, tendréis siempre agua de lluvia en las balsas y disfrutaréis de días serenos. Venimos perfectamente autorizados para estipular sobre este punto.
PISTETERO.
Nunca hemos sido los agresores, y ahora mismo estamos dispuestos a hacer la paz que deseáis si os avenís a una condición equitativa: tal es la de que Júpiter nos devuelva el cetro a las aves. Después de arreglado este particular, invito a los embajadores a comer.