HÉRCULES.
¡Qué bien lo hubiera pasado!
PISTETERO.
Traedme un vestido nupcial.
CORO.
En Fanes,[586] junto a la Clepsidra, vive la pérfida nación de los Englotogastros,[587] que siegan, siembran, vendimian y recogen los higos[588] con la lengua; son de raza bárbara, y entre ellos se encuentran los Gorgias y Filipos.[589] Estos Filipos Englotogastros han sido la causa de que se introdujese en el Ática la costumbre de cortar aparte la lengua de las víctimas.[590]
UN MENSAJERO.
¡Oh vosotros cuya dicha no puede expresarse con palabras, raza de las aves tres veces feliz, recibid al nuevo rey en vuestras afortunadas mansiones! Ya se acerca a su palacio resplandeciente de oro, rodeado de un esplendor que envidiarían los astros: el claro sol no ha brillado nunca tanto como la esposa que trae consigo, beldad incomprensible en cuya diestra vibra el alado rayo de Júpiter: los más deliciosos perfumes suben hasta el cielo. ¡Espectáculo encantador! Una nube de perfumes impulsada por los Céfiros se eleva en ondulante columna. Hele ahí. Musa divina, abre tus sagrados labios, y entona cantos propicios.