LISÍSTRATA.

Calónice, me hierve la sangre. Me avergüenzo de mi sexo; los hombres pretenden que somos astutas...

CALÓNICE.

Y lo somos, por Júpiter.

LISÍSTRATA.

Y cuando se las dice que acudan a este sitio, para tratar de un importante asunto, duermen en vez de venir.

CALÓNICE.

Ya vendrán, querida: las mujeres no pueden salir tan fácilmente de casa. Una está ocupada con su marido; otra despierta a su esclavo; otra acuesta a su hijo; aquella le lava o le da de comer.

LISÍSTRATA.

Más graves son estos cuidados.