LISÍSTRATA.

¡Ay, amiga mía! Has de ver que llegan demasiado tarde, como verdaderas atenienses. No se distingue ninguna mujer de la costa ni de Salamina.

CALÓNICE.

Pues de esas ya sé que se han embarcado muy de madrugada.[598]

LISÍSTRATA.

Tampoco vienen las acarnienses, que yo esperaba y confiaba que estarían aquí las primeras.[599]

CALÓNICE.

Pues la mujer de Teógenes,[600] sin duda pensando acudir, consultó ayer la estatua de Hécate. Mira, ya llegan algunas; y otras, y otras. ¡Toma, toma! ¿De dónde son?

LISÍSTRATA.

De Anagiro.[601]