LISÍSTRATA.

¿No sentís que los padres de vuestros hijos se hallen lejos de vosotras en el ejército? Pues demasiado sé que todas tenéis los maridos ausentes.

CALÓNICE.

El mío, ¡pobrecillo!, hace ya cinco meses que está en Tracia vigilando a Éucrates.[608]

LISÍSTRATA.

Siete hace que está el mío en Pilos.[609]

LÁMPITO.

El mío, cuando vuelve alguna vez del ejército, descuelga en seguida el escudo y se marcha volando.

LISÍSTRATA.

¡No queda un amante para un remedio, y con la defección de los milesios se acabaron todos los recursos para consolar nuestra viudez![610] Pues bien, si yo encontrase un medio de poner fin a la guerra, ¿querríais secundarme?