LISÍSTRATA.

Todo eso está previsto; hoy mismo nos apoderaremos de la ciudadela. Las mujeres de más edad están encargadas de ocuparla con pretexto de ofrecer un sacrificio, mientras nosotras nos concertamos aquí.

LÁMPITO.

Todo irá bien, pues todo está perfectamente trazado.

LISÍSTRATA.

Entonces, Lámpito ¿por qué no nos comprometemos con un juramento inquebrantable?

LÁMPITO.

Pronuncia tú la fórmula, y nosotras juraremos.

LISÍSTRATA.

Tienes razón. ¿Dónde está la mujer escita?[621] ¿A dónde miras? Poned aquí un escudo sobre la cara convexa, y traedme las víctimas.