LISÍSTRATA.

Cede, pero de mala gana; no puede haber placer si hay violencia. Además podemos atormentarlos de mil modos. No temas, pronto se cansarán; es imposible un goce no recíproco.

CALÓNICE.

Si es esa vuestra opinión, me adhiero a ella.

LÁMPITO.

Nosotras quedamos en decidir a nuestros maridos a firmar una paz leal y franca. ¿Pero quién será capaz de hacer otro tanto con el populacho ateniense, tan enamorado de la guerra?

LISÍSTRATA.

No tengas cuidado; nosotras le persuadiremos.

LÁMPITO.

No lo conseguirás, mientras estén apasionados de sus naves y se guarde en el templo de Minerva aquel inmenso tesoro.[620]