Voy, pues, a sacrificar la víctima.

(Bebe.)

CALÓNICE.

Déjame un poco, querida mía, para que consolidemos nuestra amistad.

LÁMPITO.

¿Qué gritos son esos?

LISÍSTRATA.

Lo que hace poco te decía. Son las mujeres que se apoderan de la ciudadela. Tú, Lámpito, parte a arreglar tus cosas, y déjanos a esas en rehenes. Corramos nosotras a encerrarnos en el alcázar y a defenderlo con las demás compañeras.

CALÓNICE.

¿Crees que los hombres vendrán pronto a atacarnos?