Este fuego está vivo y arde por la gracia de los dioses. Mas ¿por qué no depositamos aquí nuestros haces? ¿No sería mejor encender en el brasero un manojo de sarmientos y lanzarlo contra las puertas, a modo de ariete? Si las mujeres no desatrancan cuando se lo mandemos, será preciso incendiar las puertas y asfixiarlas con el humo. Dejemos ya la carga. ¡Oh!, ¡oh!, ¡qué humareda! ¿No habrá por ahí algún jefe de la expedición de Samos[637] que me ayude a descargar? ¡Ah! por fin se ven libres mis hombros. Vamos, brasero mío, atiza el fuego, y enciéndeme cuanto antes esta tea. Ayúdame, divina Victoria; castiguemos la audacia de las mujeres dueñas de la ciudadela, y erijamos un trofeo triunfal.
CORO DE MUJERES.[638]
Amigas mías, creo distinguir humo y llamas; parece un incendio: acudamos a toda prisa. ¡Vuela, vuela, Nicódice, antes de que Cálica y Cristila perezcan asfixiadas, víctimas de las leyes más crueles y de esos malditos viejos! Pero, venerandas diosas, ¿llegaré demasiado tarde? Al amanecer ya estaba yo en la fuente, y a duras penas conseguí llenar esta vasija: ¡tanta era la confusión, el tumulto y el estrépito de los cántaros! A empellones con las criadas y viles esclavos, conseguí salir con mi agua, y ahora me apresuro a socorrer a mis amenazadas compañeras. Me han dicho que unos viejos chochos, cargados con haces de cerca de tres talentos de peso, como para calentar un baño, se dirigían hacia aquí con desusada furia, gritando, entre terribles amenazas, que es preciso tostar a las pérfidas mujeres. Pero, venerable Minerva, haz que, en vez de ser pasto de las llamas, consigan librar a la Grecia y a sus ciudadanos de los horrores de la guerra. Con este objeto ocuparon tu templo, santa patrona de refulgente casco de oro. Yo invoco tu auxilio, ¡oh Tritogenia! Si algún hombre quiere abrasarlas, ven a traer agua con nosotras.
¡Eh!, ¡eh!, deteneos.[639] ¿Qué es eso, grandísimos canallas? Los hombres honrados y piadosos no obran de esa manera.
CORO DE VIEJOS.
¡Ah! He ahí una cosa con la cual no contábamos: un enjambre de mujeres defiende el exterior de la ciudadela.
CORO DE MUJERES.
¿Por qué nos teméis? ¿Acaso os parecemos muchas? Pues no veis ni la diezmilésima parte.
CORO DE VIEJOS.