Ya estoy seco y tiritando.
CORO DE MUJERES.
Caliéntate, puesto que tienes fuego.
UN MAGISTRADO.[643]
¿Las mujeres no han manifestado ya suficientemente su licencia con tanto estruendo de tambores, con tantas bacanales, y con sus interminables lamentaciones sobre los terrados en las Adonias?[644] El otro día las oí yo desde la asamblea. Demóstrato,[645] ese orador que Júpiter confunda, proponía una expedición a Sicilia; y su mujer danzando gritaba; «¡Ay, ay, Adonis!» Demóstrato proponía después que se hiciera una leva en Zacinto, y su mujer, ya beoda, gritaba en el terrado: «¡Lamentad a Adonis!» Y el maldito Colociges,[646] aborrecido por los dioses, se desgañitaba para hacerse oír. Ved a dónde llega su desorden.
CORO DE VIEJOS.
¿Pues qué dirías si hubieses oído sus insolencias? Después de mil injurias, han arrojado sobre nosotros el agua de sus cántaros; y nos vemos en la precisión de retorcer nuestros vestidos, como si nos hubiésemos orinado.
EL MAGISTRADO.
¡Bien hecho, por Neptuno! Nosotros mismos favorecemos la perversidad de las mujeres, y les damos lecciones de disolución, cuyo fruto son conspiraciones como la presente. Un marido va a una tienda y dice el artífice: «Platero, bailando ayer a la tarde se le salió a mi mujer de su sitio el broche de aquel collar que le hiciste; yo tengo que embarcarme hoy para Salamina; si tienes tiempo, haz todos los posibles por ir al anochecer a mi casa y encajarle el broche.» Otro se dirige a un zapatero joven y vigoroso,[647] y le dice: «una de las correas le lastima a mi mujer el dedo pequeño, que es muy delicado; vete al mediodía, y procura estirársela»; y así andan las cosas tales, que yo, provisor, al necesitar dinero para pagar a los remeros ajustados, me encuentro con que las mujeres me cierran las puertas.[648] ¿Pero qué gano estándome así? Pronto, traedme unas palancas, y yo castigaré su atrevimiento. ¿A qué te quedas con la boca abierta, bribón? Y tú, ¿qué miras? Sin duda tratas de ver alguna taberna. Pronto, derribad esas puertas con las palancas. Yo también pongo manos en la obra.