Calla: no recuerdes nuestros desastres.[661]
LISÍSTRATA.
Después, en vez de gozar en la flor de nuestra juventud de los placeres del amor, estamos como viudas, gracias a la guerra; y por nosotras, pase; yo me aflijo por esas pobres doncellas que envejecen en su lecho solitario.
EL MAGISTRADO.
¿No envejecen también los hombres?
LISÍSTRATA.
¡Oh, eso es muy diferente! Un hombre, al volver de la guerra, aunque tenga los cabellos blancos, se casa pronto con una tierna doncellita. El tiempo de la mujer es muy corto, y si no lo aprovecha, ya nadie la quiere, y se pasa la vida en consultar los augurios.[662]
EL MAGISTRADO.
Pero todo anciano que aún conserva algún vigor...
LISÍSTRATA.