MUJER CUARTA.

Yo, infeliz de mí, me muero de fatiga: el grito incesante de las lechuzas[679] no me deja conciliar el sueño.

LISÍSTRATA.

¡Desdichadas! Basta de fingidos terrores. Quizá echáis de menos a vuestros maridos. ¿Creéis que ellos no os desean también? Yo sé que pasan noches crueles. Pero, amigas mías, resistíos sin flaquear, y tened aún un poco de paciencia: un oráculo nos pronostica el triunfo, si no nos dividimos. Oídlo.

CORO DE MUJERES.

Sí, dinos el oráculo.

LISÍSTRATA.

Callad, pues. «Cuando las golondrinas, huyendo de las abubillas, se reúnan en un lugar, y se abstengan de los machos, entonces concluirán los males, y Júpiter tonante pondrá lo de abajo arriba...»

CORO DE MUJERES