CORO DE VIEJOS.
¡Cómo se te ha burlado la más execrable y pérfida de las mujeres!
CINESIAS.
Di la más amada, la más dulcísima.
CORO DE VIEJOS.
¿Dulcísima? No, ¡cruel, muy cruel! ¡Oh Júpiter, envía una violenta ráfaga que la levante como a paja ligera, y después de hacerla girar arremolinada en los aires, la deje de repente en tierra y la clave... donde yo me sé![690]
UN HERALDO.
¿Dónde está el Senado ateniense? ¿Dónde están los pritáneos? Tengo que comunicarles una noticia.
EL MAGISTRADO.