CORO DE VIEJOS.

No, jamás dejaré de aborrecer a las mujeres.

CORO DE MUJERES.

Como quieras; mas por de pronto no puedo consentir que estés desnudo. ¡Si vieras lo ridículo que estás! Vamos, voy a ponerte esta túnica.

CORO DE VIEJOS.

En eso tenéis razón, por vida mía; me la quité en aquel arrebato de cólera.

CORO DE MUJERES.

Ahora siquiera tienes facha de hombre, y no haces reír. Si no me hubieras enojado tanto, te sacaría también un animalito que tienes en el ojo.

CORO DE VIEJOS.

Sin duda era eso lo que me mortificaba. Toma este anillo; saca el insecto y enséñamelo. Me pica en el ojo hace un buen rato.