LISÍSTRATA.

Cedédselo, amigos míos.

EL ATENIENSE.

Entonces, ¿dónde promoveremos alborotos?

LISÍSTRATA.

Exigid otra plaza en cambio.

EL ATENIENSE.

Bueno, dadnos Equinonte, el golfo Maliense que la baña, y los muros de Mégara, parecidos a dos piernas.

EL LACEDEMONIO.

No, querido mío, no todo eso.