EL LACEDEMONIO.

A los míos, sí.

EL ATENIENSE.

Pues no digo nada a los caristios.[709]

LISÍSTRATA.

Perfectamente. Ahora purificaos para que las mujeres os recibamos en la ciudadela, y vaciemos en obsequio vuestro nuestras cestas. Juraos mutua fidelidad; después cada uno recobrará su esposa, y se marchará con ella.

EL ATENIENSE.

Vamos aprisa.

EL LACEDEMONIO.

Llévame adonde quieras.