¿Sobre qué? ¡Tú deliras!
BDELICLEÓN.
Haciendo en casa lo mismo que allí: si la criada abre clandestinamente la puerta, la condenas a una simple multa; es decir, exactamente igual que en el tribunal. Todo lo demás se hará también como allí se acostumbra: cuando caliente el sol, juzgarás desde la mañana sentado al sol; y cuando nieve o llueva, sentado ante el hogar: así aunque te levantes al mediodía, ningún tesmoteta[122] te prohibirá la entrada en el tribunal.
FILOCLEÓN.
Eso me agrada.
BDELICLEÓN.
Además, si un orador habla mucho tiempo, no tendrás que esperar rabiando de hambre a que concluya, con gran tormento tuyo y del acusado que teme tu furor.[123]
FILOCLEÓN.
¿Pero podré lo mismo que hasta ahora conocer perfectamente el asunto, si como en el intervalo?
BDELICLEÓN.