[293] Da a entender que no querían la Paz.

[294] Vid. Los Acarnienses.

[295] Los de Argos fueron unas veces aliados de Esparta y otras de Atenas durante la guerra del Peloponeso.

[296] Ya vimos en Los Acarnienses el extremo a que había llegado en Mégara la miseria pública.

[297] Ya hemos visto que el ajo era la producción más abundante en Mégara, y que se le atribuía la virtud de enardecer los ánimos y atizar los instintos belicosos.

[298] Aristófanes da a los atenienses el mismo consejo que Temístocles. (Vid. Plutarco, Vida de Temístocles.)

[299] Es decir, que expresen la abundancia de vinos que con la paz se van a recoger.

[300] Compañeras de la Paz. Opora es el otoño o la abundancia, que principiaba para los atenienses hacia la mitad de nuestro mes de julio, es decir, cuando maduran mieses y frutas. Teoría era el nombre de las comisiones o embajadas que tenían por objeto reglamentar las fiestas religiosas y los espectáculos y diversiones. De modo que ambas compañeras de la Paz se presentan, la primera para indemnizar de sus pérdidas a los campesinos, y la segunda para alegrar a los ciudadanos. Es de advertir que los dos nombres recuerdan los de unas cortesanas, célebres en Atenas, por lo cual sin duda aparecían en escena con el traje de tales.

[301] La frase griega es más gráfica: oppedit.

[302] El célebre escultor Fidias, amigo de Pericles, recibió el encargo de hacer la estatua de Minerva, y fue acusado de haber sustraído parte del oro que al efecto se le dio. Condenado al destierro, se retiró a Elis, donde hizo la estatua de Júpiter Olímpico. Pericles, temeroso de igual suerte, y cómplice tal vez del artista, hizo decretar la guerra contra Mégara para distraer la atención pública de tan peligroso asunto. Y esta fue, según el Escoliasta, la causa de la guerra del Peloponeso, que no admiten algunos autores, fundados en que el destierro de Fidias fue muy anterior a este acontecimiento.