Es verdad, por Júpiter. Corro a casa y la traigo volando. ¡Lo que es la costumbre!

JANTIAS.

¡Diantre de animal! ¿Es posible que demos de comer a semejante perro?

BDELICLEÓN.

¿Qué pasa?

JANTIAS.

Nada, que Labes,[130] tu perro, ha entrado en la cocina, ha robado un magnífico queso de Sicilia, y se lo ha engullido.

BDELICLEÓN.

Ya tenemos la primera causa en que ha de entender mi padre. (A Jantias.) Comparece tú como acusador.

JANTIAS.