SOSIAS.
¿Tan a mal estás con tus costillas? ¿O no sabes la casta de fiera que guardamos?
JANTIAS.
Lo sé; pero quiero dormir un poco.
SOSIAS.
Peligroso es, mas puedes hacerlo: yo también siento que sobre mis párpados pesa un sueño dulcísimo.[6]
JANTIAS.
¿Estás loco o frenético como un coribante?[7]
SOSIAS.
No, el sopor que de mí se apodera proviene de Sabacio.[8]