Sí.
FILOCLEÓN.
¡Ah, soy perdido!
BDELICLEÓN.
Valor, padre mío, no te aflijas.
FILOCLEÓN.
¿Cómo podré resistir la pena de haber absuelto a un criminal? ¿Qué va a ser de mí? ¡Oh santos dioses, perdonadme; lo hice a pesar mío; esa, ya lo sabéis, no es mi costumbre!
BDELICLEÓN.
No lo tomes tan a pecho, padre mío; yo te daré una vida regalada; te llevaré a cenas y convites; vendrás conmigo a todas las fiestas, y pasarás dulcemente el resto de tu existencia: ya no se burlará de ti Hipérbolo. Pero entremos.
FILOCLEÓN.