A continuación, Esquines, hijo de Selo, hombre docto y único diestro, cantará: «Bienes y riquezas a Clitágora,[188] a mí y a los Tesalios...»[189]

FILOCLEÓN.

«Muchas hemos derrochado tú y yo.»

BDELICLEÓN.

Esto lo entiendes bien; mas ya es hora de ir a cenar a casa de Filoctemon. — ¡Muchacho, muchacho! ¡Criso! Pon nuestra ración en una cesta,[190] hoy queremos beber de largo.

FILOCLEÓN.

No, no; es muy peligroso el beber; después del vino se rompen las puertas y llueven bofetones y pedradas, y al día siguiente, cuando se han dormido los tragos, se encuentra uno que hay que pagar los excesos de la víspera.

BDELICLEÓN.

No temas semejante cosa tratando con hombres honrados y corteses. O te excusan ellos mismos con el ofendido, o tú aplicas a lo ocurrido algún chistoso cuento esópico o sibarítico[191] de los que has oído en la mesa: la cosa se toma a risa, y no pasa adelante.

FILOCLEÓN.