FILOCLEÓN.

Yo también quiero reconciliarme con él: confieso francamente que le he pegado y apedreado. (Al acusador.) Pero acércate más: ¿me permites que yo solo señale la cantidad que debe dársete como indemnización, y que en adelante sea amigo tuyo, o prefieres fijarla tú?

EL ACUSADOR.

Habla tú, pues detesto los pleitos y negocios.

FILOCLEÓN.

Cierto sibarita se cayó de un carro y se infirió una grave herida en la cabeza: es de advertir que no entendía gran cosa de equitación. Acercósele entonces uno de sus amigos, y le dijo: «Ejercítese cada cual en el arte que sepa»; por tanto, corre a curarte en casa de Pítalo.[213]

BDELICLEÓN (A Filocleón.)

Persistes en tus costumbres.

EL ACUSADOR (Al testigo.)

Acuérdate de su respuesta.