Eso es cuenta mía. (Vuelve disfrazado de vieja con una bailarina y una tañedora de flauta.) Acuérdate, Elafión,[164] de hacer lo que te he dicho en el camino. Pasa adelante, y recógete el vestido. — Tú, Teredón, toca la flauta al modo pérsico.
EL ARQUERO.
¿Qué significa esa música? ¿Quién trata de excitarme?
EURÍPIDES. (De vieja.)
Arquero, esta muchacha necesita ejercitarse, pues tiene que ir a bailar delante de unos hombres.
EL ARQUERO.
Que baile y se ejercite; yo no se lo he de impedir. ¡Qué ágil es! ¡Salta como una pulga en un pellejo de carnero!
EURÍPIDES.
Vamos, hija mía, quítate ese vestido; siéntate en las rodillas del escita, y alárgame los pies para que te descalce.[165]
EL ARQUERO.