Sí, sí, siéntate, niña mía. ¡Oh qué seno tan duro!
EURÍPIDES.
Toca pronto la flauta. ¿Aún te da miedo el escita?
EL ARQUERO.
¡Qué hermosísima es!
EURÍPIDES.
¡Orden, amigo mío!
EL ARQUERO.
Pues no quedaría descontenta.[166]
EURÍPIDES.
Sí, sí, siéntate, niña mía. ¡Oh qué seno tan duro!
EURÍPIDES.
Toca pronto la flauta. ¿Aún te da miedo el escita?
EL ARQUERO.
¡Qué hermosísima es!
EURÍPIDES.
¡Orden, amigo mío!
EL ARQUERO.
Pues no quedaría descontenta.[166]
EURÍPIDES.