EL CRIADO.
¿Qué patán se aproxima a este recinto?
MNESÍLOCO.
Uno que para perforar tu recinto y el del poeta de armoniosa lira, trae un excelente instrumento.[13]
EL CRIADO.
Anciano, en tu juventud debiste ser muy insolente.
EURÍPIDES.
(A Mnesíloco.) Vamos, déjale en paz. — (Al criado.) Y tú, vete a llamar a Agatón sin perder un instante.
EL CRIADO.
No hay necesidad; mi amo vendrá muy pronto, porque ha principiado a componer versos, y en el invierno no es fácil redondear las estrofas sin salir a tomar el sol.[14]