Eso mismo es, dueño mío; son los juegos de los iniciados de que nos hablaba; pues cantan a Yaco, como Diágoras.[233]
BACO.
También a mí me lo parece. Por lo cual, lo mejor es guardar silencio, hasta enterarnos bien de lo que sea.
CORO.
Yaco, veneradísimo Yaco, oye la voz de los que adoran tus misterios, y acude a este prado, tu mansión favorita, para dirigir sus coros; ven, y haciendo retemblar sobre tu cabeza la corona de mirto cuajado de bayas, ejecuta con atrevido pie aquella suelta y regocijada danza llena de gracias, solemne y mística, puro encanto de los iniciados.
JANTIAS.
Augusta y veneranda Ceres, ¡qué delicioso olor a carne de cerdo ha acariciado mis narices![234]
BACO.
Vamos, ¿será necesario darte un pedazo para que calles?
CORO.