JANTIAS.

No pierdas el tiempo; llama con la fuerza de Hércules, para no estar en contradicción con tu disfraz.

BACO.

¡Esclavo! ¡Esclavo!

ÉACO.

¿Quién va?

BACO.

Hércules el valeroso.

ÉACO.

¡Ah infame, atrevido, sin vergüenza, canalla, más canalla que todos los canallas juntos, tú nos llevaste nuestro perro Cerbero retorciéndole el pescuezo, y escapaste con él estando yo encargado de su guarda! Pero ya has caído en mi poder: las negras rocas de la Estigia, y el peñasco ensangrentado del Aquerón te cierran el paso; los perros vagabundos del Cocito, y la Hidra de cien cabezas te desgarrarán las entrañas; la murena Tartesia[255] devorará tus pulmones; y las Gorgonas Titrasias[256] se llevarán entre las uñas, revueltos con los intestinos, tus sanguinolentos riñones.[257] ¡Ah, corro a llamarlas!