TABERNERA PPIMERA.

Anda, llama a Cleón, nuestro protector.

TABERNERA SEGUNDA.

Y tú trata de hallar a Hipérbolo,[269] para que nos las pague todas juntas ese bribón.

TABERNERA PRIMERA.

¡Maldito gaznate! ¡Mi mayor placer sería majarte con un canto esas muelas con que devoraste mis provisiones!

TABERNERA SEGUNDA.

Yo quisiera arrojarte al Báratro.[270]

TABERNERA PRIMERA.

Y yo segarte con una hoz esa condenada garganta, por donde pasaron mis ricos tripacallos. Voy en busca de Cleón para que te cite hoy mismo a juicio y desenrede este embrollo.