JANTIAS.
Esas son cosas suyas; en todas partes hace lo mismo.
TABERNERA SEGUNDA.
Y desenvainó su espada como un energúmeno.
TABERNERA PRIMERA.
¡Ay! Sí.
TABERNERA SEGUNDA.
Nosotras espantadas nos subimos de un salto al sobradillo, y él se escapó llevándosenos las cestas.
JANTIAS.
Eso es muy propio de él. Pero no debíais de haberlo dejado así.