¿Y eso por qué le alborota a Esquilo?

ÉACO.

Porque, como príncipe en el género, ocupaba el trono de la tragedia.

JANTIAS.

Y ahora ¿quién?

ÉACO.

Cuando Eurípides descendió a estos lugares, dio una muestra de sus versos a los rateros, cortadores de bolsas, parricidas y horadadores de paredes que pululan en el infierno: toda esta canalla en cuanto oyeron sus dimes y diretes, sus discreteos y sutilezas, enloquecieron por él, y le proclamaron el sabio de los sabios. Entonces Eurípides, hinchado de orgullo, se apoderó del trono que ocupaba Esquilo.

JANTIAS.

¿Y no le han apedreado?

ÉACO.