Al contrario, la multitud clamaba por un juicio en que se decidiese cuál de los dos era el mejor poeta.

JANTIAS.

¿Aquella multitud de bribones?

ÉACO.

¡Y con qué gritos! Llegaban hasta el cielo.

JANTIAS.

¿Pero Esquilo no tenía defensores?

ÉACO.

Aquí como ahí,[293] el número de los buenos es muy exiguo.

JANTIAS.