¿De qué crímenes no es autor? ¿No ha puesto en escena alcahuetas, mujeres que paren en sagrado,[340] hermanas incestuosas,[341] y otras que dicen que la vida no es la vida?[342] Así es que nuestra ciudad se ha plagado de escribanos y bufones, especie de monos que tienen al pueblo constantemente engañado; mientras que ya nadie sabe llevar una antorcha,[343] por falta de ejercicio.

BACO.

Nadie, es verdad; así es que en las Panateneas me faltó poco para morir de risa viendo a un hombre blanco, gordo y pesado que corría encorvado y con un trabajo infinito, mucho más atrás que los otros. En la puerta del Cerámico, los espectadores le pegaron en el vientre, en el pecho, en los costados y en las nalgas, hasta que, en vista de aquella lluvia de palmadas, mi hombre soltó un flato[344] con el cual apagó la antorcha y se escapó.

CORO.

El negocio es importante; la disputa vehemente; grave la guerra. Difícil será el formar opinión, pues si el uno ataca vigorosamente, el otro huye el cuerpo con agilidad y responde con destreza. No permanezcáis siempre en el mismo terreno: tenéis abiertos muchos caminos e infinitas argucias. Decid, exponed, manifestad todos vuestros recursos viejos y nuevos; aventurad algunos argumentos alambicados e ingeniosos. No temáis que la ignorancia de los espectadores no pueda comprender vuestras sutilezas; lejos de ser gente ruda, todos se han ejercitado, y cada cual tiene su libro donde aprende sabias lecciones; además su natural ingenio está hoy más aguzado que nunca. Nada temáis, emplead todos los medios, pues estáis ante un público ilustrado.

EURÍPIDES.

Empecemos por sus prólogos; siendo lo primero que se encuentra en una tragedia, es natural que principiemos por ellos el estudio de este hábil poeta. Era oscuro en la exposición de sus asuntos.

BACO.

¿Cuál de sus prólogos vas a examinar?

EURÍPIDES.