¿Qué mal hay en eso?
ESQUILO.
Por culpa tuya ningún rico quiere armar ya a su costa una galera; pues para librarse del compromiso se cubre de andrajos, llora y dice que es pobre.
BACO.
Es verdad, por Ceres; y debajo lleva una túnica de lana fina; y después de habernos engañado se le ve aparecer en la pescadería...[336]
ESQUILO.
En segundo lugar, tú has inspirado tal afición a la charlatanería y las argucias, que las palestras están abandonadas, los jóvenes corrompidos,[337] y los marineros se atreven a contradecir a sus comandantes; en mis tiempos no sabían más que pedir su ración de pan y gritar «¡Rippape!»[338]
BACO.
¡Oh!, pues ahora, ya saben lanzar un flato[339] a la boca del remero del banco inferior y embrear a sus compañeros; y cuando desembarcan, robar los vestidos al primer transeúnte, y pasarse el tiempo en discusiones, sin cuidarse de remar, dejando que la nave bogue a la ventura.
ESQUILO.