Digo que Orestes no entró en su patria, porque vino secretamente, sin haber obtenido la competente autorización de los que entonces ejercían el mando.

BACO.

¡Muy bien, por Mercurio! Pero no te comprendo.

EURÍPIDES.

Recita, pues, otro.

BACO.

Vamos, Esquilo, recítalo pronto. Tú acecha las faltas.

ESQUILO.

«Invocando los manes de mi padre

Sobre su propia tumba, que se digne