EURÍPIDES.
¿Qué?
AGATÓN.
¿No has dicho en alguna parte: «el ver la luz te alegra; ¿crees que no le alegra también a tu padre?»?[39]
EURÍPIDES.
Cierto.
AGATÓN.
No esperes, por tanto, que yo me exponga en tu lugar: sería una locura. Sufre, como es natural, tu propio infortunio. Las desgracias no deben sobrellevarse con astucia, sino con paciencia.
MNESÍLOCO.
Así es como tú has llegado al colmo de la infamia: a fuerza de paciencia.[40]