Yo que estaba ¡infelice!

A mi labor atenta

El blanco lino hi-i-i-i-ilando

Que mi rueca cubría,

Y el ovillo formando

Que al despuntar el día

En la plaza pensaba

A buen precio vender; mas él volaba,

¡Ay!, volaba[379] y con alas incansables

Por el éter cruzaba;