BACO.

Vamos, venid. Me veo reducido a vender por libras el numen de los poetas, como si fuese queso.[380]

CORO.

Las gentes de talento son muy ingeniosas. He ahí una idea peregrina, admirable y extraña que antes a nadie se le había ocurrido. Yo, si alguno me lo hubiese contado, no le hubiera dado crédito pensando que deliraba.

BACO.

Ea, acercaos a los platillos...

ESQUILO Y EURÍPIDES.

Ya estamos.

BACO.

Recitad teniéndolos cogidos, cada uno un verso, y no los soltéis hasta que yo diga: ¡Cucú!