Dejémonos de disputar verso por verso: póngase Eurípides en un plato de la balanza, con sus hijos, su mujer, Cefisofonte[389] y todos sus libros, y yo pondré solamente dos versos en el otro.
BACO.
Ambos poetas son amigos míos, y no quiero decidir la cuestión, pues sentiría enemistarme con uno de ellos. El uno me parece muy diestro; el otro me encanta.
PLUTÓN.
Entonces no has logrado el objeto de tu viaje.
BACO.
¿Y si sentencio?
PLUTÓN.
Te llevarás al que prefieras; y no habrás hecho en balde el viaje.