BACO.

Gracias, Plutón. Ahora, escuchadme: yo he bajado aquí en busca de un poeta...

EURÍPIDES.

¿Para qué?

BACO.

Para que la ciudad, una vez libre de peligros,[390] haga representar sus tragedias. Estoy resuelto a llevarme aquel de vosotros que me dé un buen consejo para la república. Decidme: ¿qué pensáis de Alcibíades? Esta es cuestión que ha puesto a parir a Atenas.[391]

EURÍPIDES.

¿Y qué piensa de él?

BACO.

¿Qué piensa? Le desea, le aborrece y no puede pasarse sin él. Vamos, decid vuestra opinión.