PRAXÁGORA.
Me defenderé poniéndome así, en jarras, y no me dejaré coger por medio del cuerpo.
MUJER PRIMERA.
Si te sujetan, nosotras les diremos que te suelten.
MUJER SEGUNDA.
Todo eso está perfectamente dispuesto; pero de lo que no nos hemos ocupado es de la manera de levantar las manos[446] en la junta: nosotras que solo estamos acostumbradas a levantar las piernas.[447]
PRAXÁGORA.
Eso es lo difícil; y sin embargo no hay más remedio que alzar las manos, descubriendo el brazo hasta el hombro. Vamos, levantaos las túnicas, y poneos pronto los zapatos lacedemonios como habéis visto que lo hacen nuestros maridos todos los días al salir o al dirigirse a la asamblea. En cuanto os hayáis calzado perfectamente, sujetaos las barbas; después de atadas estas con todo esmero, envolveos en los mantos sustraídos a vuestros esposos, y marchad, apoyándoos en los bastones, y entonando alguna vieja canción a imitación de los campesinos.
MUJER SEGUNDA.
Bien dicho; pero cojámosles la delantera, pues creo que otras mujeres vendrán del campo al Pnix.