MNESÍLOCO.
¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!
EURÍPIDES.
¿A dónde corres?
MNESÍLOCO.
Al templo de las Euménides;[43] no, por Ceres, no me he de estar ahí para que me hagas tajadas.
EURÍPIDES.
Se van a reír de ti al verte con la cara medio afeitada.
MNESÍLOCO.
Poco me importa.